“Cualquier persona que piensa es, de hecho, un filósofo, bueno o malo, ya que no es posible pensar sin premisas, sin asunciones básicas -y por tanto matafísicas- acerca de lo que tiene sentido, lo que es la buena vida, lo que es la belleza o el placer”

(Alan Watts)

Un proceso de acompañamiento y ayuda orientado a indagar sobre la propia vida e intervenir activamente en ella. Sesiones individualizadas en modalidad virtual.

El tipo de asesoramiento filosófico que ofrecemos está inspirado en la Escuela de Filosofía Sapiencial, creada por la filósofa canaria Mónica Cavallé.

Todos somos inevitablemente filósofos ya que, operando desde nuestra visión particular del mundo, damos una determinada dirección y sentido a todo lo que hacemos, pensamos o sentimos. De la misma manera que con-formamos nuestra vida en sintonía con los supuestos y creencias que asumimos, también podemos cuestionarlo y transformarlo filosóficamente.

El antiguo mensaje de que es posible vivir desde la plenitud, porque es nuestra naturaleza real, sigue hoy presente, con independencia de los cambios históricos de mentalidad. Aunque cada uno de nosotros (existencialmente) seamos un mundo aparte, todos compartimos las mismas cuestiones esenciales: verdad, amor, libertad, vitalidad.

Qué, cómo, para qué, para quién...

El asesoramiento filosófico es un proceso personalizado de acompañamiento* que lleva al consultante a indagar sobre su vida e intervenir activamente en ella. Una paulatina toma de consciencia que le ayude a re-orientar su existencia hacia expresiones más creativas y plenas de sentido: mayor armonía, alegría y presencia.

Se lleva a cabo a través de sesiones individualizadas de una hora de duración realizadas, de manera periódica y continuada, de forma presencial o virtual**. La estructura básica de cada sesión es el diálogo filosófico***, una conversación creativa y abierta para investigar las cuestiones vitales que el consultante propone. Un diálogo, conectado en todo momento con la realidad operativa y el sentir del consultante, que evite caer en desarrollos teóricos o divagaciones mentales.

Esta práctica filosófica de auto-expresión está especialmente orientada a la resolución de conflictos existenciales, que no se reducen a un enfoque psicológico. Problemáticas que apuntan hacia situaciones de confusión, error o desconocimiento en la forma de actuar, pensar y valorar en el día a día: cómo nos tratamos a nosotros mismos y a los demás, cómo nos afecta lo que nos pasa, cómo reaccionamos a ello, qué sentimos, qué deseamos, qué rechazamos…

El asesoramiento filosófico, como práctica de acompañamiento, no es invasivo, ante todo es respetuoso con el criterio y la autonomía del consultante. Su principal prioridad es procurar que sea el mismo consultante el que ilumine desde su entendimiento aquello que le inquieta o perturba, renunciado expresamente a dar consejos o prescribir recetas. En última instancia, trata de llevar al consultante a re-encontrarse con su naturaleza más intima, su ser real; a que saboreé directamente la belleza, bondad, verdad, libertad que él ya es.

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(*) Acompañado por Fernando Maseda, filósofo asesor formado en la Escuela de Filosofía Sapiencial.

(**) En nuestro caso las sesiones las realizamos en modalidad virtual.

(***) En línea con la mayéutica socrática, un diálogo basado en la “ignorancia esencial” que no da nada por establecido, que todo lo cuestiona y lo somete a discernimiento.

Preguntas frecuentes sobre asesoramiento filosófico

¿QUÉ ES?

El asesoramiento filosófico es un proceso introspectivo, de trabajo personal, que se realiza en compañía de un filósofo asesor, para reconocer y esclarecer aquellos valores y creencias que están condicionando nuestro día a día.

¿CUÁL ES SU FINALIDAD?

Transformarnos a nosotros mismos dándonos cuenta de la filosofía de vida con la que estamos operando, desde la que miramos el mundo. Afinar, ampliar y profundizar nuestra comprensión y nuestra sensibilidad.

¿A QUIÉN VA DIRIGIDO?

A cualquier persona que desee clarificar su vida y sienta que es una tarea que le concierne y le corresponde, con total independencia de su conocimiento o destreza filosófica. Cualquier persona que de manera sincera quiera auto-conocerse y desplegar su potencial más íntimo.

¿CÓMO SE REALIZA?

Se realiza mediante sesiones individualizadas de una hora de duración que se repiten periódicamente (semanal, quincenal o mensualmente). En nuestro caso las realizamos en modalidad virtual (mediante vídeo conferencia por Internet).

¿EN QUÉ CONSISTE UNA SESIÓN?

Fundamentalmente en abrir un diálogo filosófico entre el asesor y el asesorado a partir de las inquietudes, problemáticas, dificultades o dudas que proponga siempre el asesorado. La función del asesor es de acompañamiento, siempre al servicio de las necesidades, ritmos y tiempos del asesorado.

¿EN BASE A QUÉ FUNCIONA?

Muchas de las dificultades o problemáticas que experimentamos tienen una base filosófica, más que psicológica o de otra índole. Los comportamientos y emociones se sustentan en juicios y creencias que pueden ser indagadas, comprendidas, cuestionadas y transformadas. De esta manera armonizaremos nuestro pensar, actuar y sentir.

¿EN QUÉ SE DIFERENCIA DE OTRAS MODALIDADES DE AYUDA?

El asesoramiento filosófico no diagnostica, ni entra en la dialéctica enfermedad-curación. Tampoco ofrece consejos, prescripciones o fórmulas establecidas. El asesor ni tutela ni tiene la solución, ésta vendrá del diálogo y de la comprensión sentida del asesorado. El asesoramiento filosófico es un compromiso con la verdad y la auto-transformación, no un medio para la obtención de resultados instrumentales. Es una práctica compatible con procesos psicoterapéuticos y otros enfoques de trabajo personal.

¿CUÁNDO ACABA?

Como proceso abierto, dependerá de cada caso, no puede establecerse de antemano una cantidad necesaria o recomendable de sesiones. Aunque, como ocurre con todo proceso de asimilación, sí que requiere ser “cocinado a fuego lento”. En todo caso, la última palabra también la tiene el asesorado.

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