Lo teórico y lo operativo: la encrucijada

Comprensión sentida es el tipo de conocimiento que está en la base del asesoramiento filosófico sapiencial*. Se trata de un conocimiento práctico, que renuncia expresamente a la vertiente más especulativa y teórica de la filosofía académica, para centrarse en los aspectos vivenciales, en la filosofía de vida.

A diario nos enfrentamos a situaciones para las que tiramos de respuestas aprendidas, soluciones interpuestas que hemos leído o alguien nos ha contado, pero que no tenemos interiorizadas. Son respuestas teóricas, incompletas, que incluso en el supuesto de que sean correctas, son inoperantes ya que funcionan solo a nivel de idea o de análisis. Mientras asumimos una posición aparentemente razonable, actuamos a la contra; presuponemos cómo deberían ser las cosas, pero sentimos que algo en nosotros nos empuja decididamente, y en contra de nuestra voluntad, hacia otra dirección.

La encrucijada en que se resuelve este desencaje teórico-operativo es la comprensión sentida. Si bien es cierto que la filosofía, en su versión más práctica, nos puede aportar elementos muy valiosos para conducirnos hacia una vida plena, estos elementos no son formales. Para llegar a una comprensión sentida, la operatividad —formal— y la estrategia de resolución de problemas —aplicada— han de confluir. 

Tendemos a confundir los saberes teóricos con los operativos. Con bastante frecuencia somos víctimas de tres inclinaciones engañosas: la incesante búsqueda de fórmulas y recetas, la ilusoria búsqueda de soluciones definitivas y la obsesiva búsqueda de justificaciones para todo.  Operatividad sin referencia a la realidad es pura formalidad, resolutividad sin operatividad es pura impulsividad; a lo sumo, corazonada.

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(*) El que nosotros practicamos, que imparte la Escuela de Filosofía Sapiencial, creada por Mónica Cavallé.

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